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TODOS MENOS TU

Por: Carmen Romero Cervero

Mientras media España veía como Fredy Mercury y Montserrat Caballé cantaban aquello de Barcelonaaaaaa y la otra media bajaba a Sevilla, estrenando el AVE -que llegaba puntual- para asistir a la Expo, el maestro de Úbeda, Joaquín Sabina, sacaba una canción que, más que una canción, era una manifestación.

            La cancioncilla comenzaba diciendo:

“Nietos de toreros disfrazados de ciclistas/ ediles socialistas/ putones verbeneros/ peluqueros de esos que se llaman estilistas/ musculitos/ posturitas/ cronistas carroñeros/ divorciadas calentonas con pelo a lo Madonna/ trotamundos/ fantasmas/ soplones de la pasma/ pintorcillos vanguardistas/gremios del diseño…….”

            No transcribo íntegramente la letra de la canción porque estoy segura de que, a estas alturas, el que lee estas líneas ya la está buscando en spoti.

Como decía, la canción es una manifestación que reunía, sin autorización de Delegación de Gobierno, a lo mejor de cada casa que pululaba por el Madrid de principios de los noventa, mezclando a los últimos románticos que se quedaron anclados en la movida madrileña y a las principales figuras de la época de la beutiful people.

            Si nos traslados al momento actual, de la misma manera que ver telediario es como ver una película de Berlanga, -el valenciano no se hubiera imaginado como la realidad superaría  su ficción-, es posible también, en la canción de Sabina, poner nombre a muchos de los que aparecen en la misma, si bien es cierto que ahora tenemos incorporaciones nuevas con hermanos de presidentes, mujeres de presidentes, jueces que citan a mujeres de presidentes un sábado, jueces jubilados que salen en televisión ese mismo sábado criticando al que había hecho la citación en sábado, jueces tuiteros que saben de todo y que dicen nunca valorar el trabajo de otros compañeros, fiscales con un escrito de acusación sobre la mesa y no firmado por ellos sino firmado frente a ellos, ministros que ya no son ministros, que tenían “sobrinas” cobrando sueldos públicos sin trabajar, exmujeres de ministros que salen en televisión contando las infidelidades de su exmarido de la misma manera que salía la que fue exmujer de un alcalde, para luego casarse otra vez con el mismo marido poco tiempo antes de fallecer,  que fue edil de un conocido municipio malagueño y contaba en televisión cómo llegaban las bolsas de basura a casa llenas de billetes cuando el alcalde y ella eran felices, antes de que llegara la tonadillera, tenemos también porteros de clubs que se convierten en asesores del ministro que tenía sobrinas y consejeros de Renfe de la noche a la mañana, profesores de esquí que han dejado altos cargos para volver otra vez a descender cumbres borrascosas, presidentes de aerolíneas rescatadas con mayores cantidades de dinero que las originariamente pedidas, comisionistas que van de programas de televisión  a programas de radio lanzando “bombas” mediáticas pero que no las presentan donde las tienen que presentar, acompañando las correspondientes pruebas y si nos faltaba alguna guinda en el pastel, tenemos por ahí una flotilla que está intentando cruzar el mediterráneo, que salió encabezada por una “activista” que igual te regaña porque no luchas lo suficiente contra el cambio climático que se une a la causa palestina, junto con una que fue alcaldesa de una ciudad del noroeste de España, flotilla que salió el día 31 de agosto de Barcelona y que, a día de hoy, uno de octubre,  aún no ha llegado a su destino…..seguro que los fenicios se cruzaron el Mediterráneo en menos tiempo.

            Leer el anterior párrafo de corrido, de la misma manera que cantar la canción de Sabina, es quedarse, a buen seguro, sin aliento; tanto personal en el mismo momento de la historia es adelanto de algo que no sabemos muy bien como acabará, sólo hemos de concluir en el mismo sentido que la canción….. “estaban todos menos tu/ y yo mas triste que un pingüino en un garaje/ como un borrón en el paisaje de la multitud/ todos menos tu”.